# El Sueño: un diente en el espejo

Tuve un sueño desconcertante. Entré al consultorio dental del Dr. Ramón. Él mismo, en modo muy amable y sin darme ninguna otra explicación me indicó:

-¡Tiéndase sobre el suelo!

Yo muy obediente, no hice más que recostarme sobre el frío pavimento. Porque en realidad parecía más el suelo de una banqueta chilanga que un consultorio.

-¿Le quito todos de un jalón o lo prefiere de uno por uno?, ¿Con pinzas o con martillo? Me preguntó.
-Todos de una buena vez, con pinzas, pero sin anestesia que le tengo miedo a las agujas. Confirmé.

Uno a uno todos mis dientes fueron extraídos y tirados al piso con desprecio por el Dr. Ramón; no encontré recuerdo alguno en ninguno de ellos. Pero, el dolor y el sabor a hierro y sangre invadieron mi boca y mi paladar, de un modo desconcertantemente familiar. La atmósfera se transformó en un espejo gigante que me mostraba el producto de la inacabada cirugía. La sangre brotaba a borbotones, pero al ver detalladamente la imagen no era mía. No era yo, de ninguna manera.

Nuevamente recostado en el piso y aferrado a un poste, como si se tratara de mi única salvación, el doctor me dijo:

-Ahora realizaremos un re-tratamiento para volver a colocarlos en su lugar.

Al colocar la primera pieza, pude apreciar desde ese espejo etéreo la fina raíz en cada uno de mis dientes. ¿Estarían volviendo a crecer?

De pronto, en mi sueño supe que no se trataba de mi, sino de alguien más.
Así, desperté. Concertado, recordando esa experiencia mística familiar que mi abuela y yo siempre evadimos en nuestras conversaciones. Que un diente caído es el sonar de una elegía, una fatalidad que se avecina.

Más por la tarde me enteré.

Xaus Kahal®

©Derechos de autor reservados. Se prohibe la reproducción, distribución, edición y publicación de esta obra sin la autorización del autor.

Anuncios